septiembre 28, 2013

DISCO NUEVO: "Milagros", de Milagros Torrecilla


Este proyecto nace en el año 2010 con la idea de manifestar los distintos colores de nuestra tierra y Latinoamérica imprimiéndoles una impronta personal. De la mano de la percusión, la guitarra y las voces, investigamos las posibilidades tímbricas de los distintos instrumentos y su fusión con los diferentes ritmos interpretando un repertorio en ocasiones escondido de la música popular, con composiciones de Simón Díaz, Leda Valladares, Violeta Parra, Jorge Méndez, Marta Gómez, Francesca Ancarola, Elizabeth Morris, Cuchi Leguizamón, entre otros.


Milagros Torrecilla hace suyas canciones que representan las distintas regiones musicales de la Argentina, como ocurre con "Puentecito de la picada" de Méndez, "Doña Ubenza" de Echenique, "La Ollera" de Dávalos y Dávalos o "Tonada de la luna llena" de Díaz. Hay espacio para "La jardinera" de Violeta Parra o la recopilación de Leda Valladares, "Dueño no tengo". En todos los casos, al igual que en sus composiciones ("Duendes" y "Lazos"), Torrecilla canta con gracia y gran sensibilidad, a lo que suma su labor en el charango, el cuatro y la percusión. Con producción de Mariana Baraj (quien también se hace cargo de la percusión), la participación de Leo Gutiérrez, Lucas Nikotian y Juan Pablo Álvarez y una cuidada y original presentación gráfica, este disco debut de Torrecilla la presenta como una intérprete con un de gran potencial. (Fuente



septiembre 26, 2013

Pascuala Ilabaca (Chile)

Dulce mujer de la tierra
Por Juan Ignacio Babino, Fuente


Pascuala Ilabaca Argandoña nació en viaje, mientras sus padres recorrían España. Al poco tiempo volvieron a Chile, donde vivieron hasta que Pascuala cumplió seis años. Allí, otra vez el camino; un derrotero que llevó a la familia a recorrer medio mundo: Europa, un par de años en la India, Chile de sur a norte, otros lugares de Latinoamérica recorriendo carnavales, compartiendo casas con gitanos y gitanas, la adolescencia en México, la educación informal. En México, además, abrazó por primera vez algo que jamás soltaría: el acordeón. “Es mochila y piano a la vez”, dijo en más de una oportunidad sobre su instrumento.

Hay que decirlo: Pascuala es “violetaparrista”, como ella misma suele definirse. Y no necesariamente porque su primera producción –"Pascuala canta a Violeta" (2008)– haya sido de puras versiones de Violeta Parra. Sino porque se reconoce en sus canciones, en sus maneras, un puente que lleva directo hacia aquella chilena: el folclore, los colores, el hondo cantar de ambas, el dolor, la alegría. El disco –que se agotó en pocos meses– no pretendía mucho más de lo que anunciaba su título: simplemente cantar las canciones de Violeta. Sin más, sin menos.


En 2010 editó "Diablo rojo, diablo verde", un disco que, ya desde el título y con el sonido de su acordeón bien al frente, es un recorrido por la musicalidad folclórica de esta parte del continente. Tanto en la música –hay cuecas, coplas, trotes andinos, lamentos– como en sus letras: define su propia chilenidad en “Los Hielos” (“Nací de tus elementos, corazón de alcachofa y dulce de chirimoya, tengo. Tengo la estrella del sur en la frente"), homenajea a los mapuches en “Machi” y a Valparaíso en “Lamenta la Canela”, a los carnavales y a la mujer andina en la bailantera “Ay mamita, mamita”. 




En el documental "Crear en viaje, la música de Pascuala Ilabaca" (Alejandra Fritis Zapata, 2012) ella explica que los viajes son realmente inspiradores y que casi todas sus composiciones nacieron así. Mucho de eso se respira en "Busco Paraíso" (2012). El disco reafirma la búsqueda sonora de Pascuala: su voz y su acordeón siguen siendo la identidad latente, sigue habiendo ritmos tradicionales latinoamericanos –aires de tango, cuecas, valsecitos, cumbias–, como la imbatible y poderosa “Carnaval de San Lorenzo de Tarapacá”, ante la cual hasta el más acérrimo amante de este género caería rendido, pero esta vez suena un poco más arriesgado, desprejuiciado, ecléctico: ciertas sonoridades jazzeras y balcánicas, una amplia variedad de instrumentos y timbres, temas más largos, con más lugar para los solos, un tanto más eléctrico. Esa esencia nómada se siente en sus discos. Su música es tan chilena, tan del folclore chileno como del mundo, de todos lados. Tan de aquí, de allá y de todas partes. Mestiza. De Sur a Norte, de Oeste a Este. Alegre, fecunda, pero también apesadumbrada.




septiembre 24, 2013

DISCO NUEVO: "Foto de un buen día", de Vecina

En la vereda del sol

Por Guillermo dos Santos Coelho (Fuente)

Laura Ledesma y Marianela Cuzzani formaban parte del grupo de música latinoamericana Dasvidania, que llegó a grabar un disco. Cuando la banda se disolvió, las dos continuaron componiendo y robusteciendo un repertorio propio, bajo el nombre de Vecina. Con la simple idea de compartirlo, el dúo empezó a salir a la calle a tocarlo, domingo de por medio, para algunos amigos y vecinos del barrio de Colegiales. Con el aporte de Valeria Rapoport, que creaba ambientaciones visuales en tiempo real, más invitados aleatorios, el dúo convirtió esas presentaciones en la vereda en una cita firme que creció, se difundió "boca a boca" y hasta obligó a cortar calles. Ahora esas canciones llegan a un primer disco, "Foto de un buen día".



Hay que sumar a las chicas de Vecina a la lista de cancionistas contemporáneos que encuentran en ritmos latinoamericanos las herramientas para desarrollar un lenguaje propio, con una dosis equilibrada de desenfado, actitud relajada y placer por los pequeños detalles. "Foto de un buen día" es un hermoso espejo de dos mujeres cantando en una vereda sus canciones, por el mero placer de ofrecerlas. En un entorno acústico, el dúo canta sobre ensoñaciones, el placer de lo mundano y sentimientos sin complejos. La instrumentación (cuatro venezolano, mucho acordeón, cajón, ukelele, maracas, jarana, etc.) le da al proyecto cancionero sonidos delicados y cálidos. Y los juegos de voces son los de un dúo que es uno, y no dos encastrados a la fuerza. Sin poses ni sobreactuación, la naturalidad con la que fluyen las canciones sorprende. Temas como "Balneario", "La calma" o "Domingo" no sólo suenan. Levitan.